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Identidad · relaciones · tratamiento

Sentir que ya no eres la misma durante el tratamiento

Menos paciencia, más ganas de estar sola, una sensibilidad que no reconoces o un «estás distinta» que se queda dando vueltas. Puedes mirar esos cambios a tu ritmo, sin tener que explicarlos todavía.

Por María Teresa Ramos Martínez ·

Quizá lo notes en una cena en la que se te acaba la paciencia antes del postre, en una respuesta seca a alguien a quien quieres o en las ganas de quedarte en casa cuando antes eras la primera en proponer un plan. Y un día alguien te dice «estás distinta», y la frase te acompaña durante horas, sin que sepas si era un halago, una preocupación o una simple observación.

Aquí no se habla de quién eras antes, ni de la voz interior que te juzga, ni del enfado como tal: cada uno de esos asuntos tiene su propio texto. Tampoco se explica por qué ocurre ningún cambio ni se atribuye nada a tu cuerpo; si algo de lo que notas te preocupa, corresponde a tu equipo médico. El coaching no es terapia. Lo que sigue se queda en cómo te percibes en el trato con los demás y en el día a día, y en qué te gustaría hacer con ello.

Cuando ya no te reconoces del todo

«Ya no soy la misma» puede querer decir cosas muy distintas según el día. Puede que algo haya cambiado de verdad, puede que a la vista esté solo la parte de ti que más cansada está, o puede ser una mezcla de ambas. No hace falta decidirlo hoy.

Quizá lo reconozcas en el carácter: menos paciencia con las conversaciones banales, más sensibilidad ante un comentario, un tono más cortante al decir que no. Quizá en las relaciones: cansancio de la gente, ganas de cerrarte, mensajes que se quedan sin responder durante días. O en las rutinas: dejar de ir a ciertas reuniones, acortar las visitas, comer sola en el trabajo o cambiar los lugares donde antes quedabas.

Esos cambios también pueden ir y venir: una semana con mucha paciencia, otra con muy poca. Un mal día no tiene por qué resumir cómo eres en este tiempo, y un buen día tampoco; son fotografías sueltas, no un veredicto sobre ti.

Si el proceso ocupa tanto que tu identidad se encoge, puedes leer ¿Quién eres más allá de ser paciente de fertilidad? Recuperar tu identidad. Si pesa más la voz que dice que algo en ti está roto, tienes Autoestima y fertilidad: cuando sientes que estás rota.

Cuando alguien dice «estás distinta»

Una frase así puede dejarte dándole vueltas durante horas. Puedes preguntar qué quería decir o dejarla estar; no tienes por qué descifrarla sola.

Hay respuestas verdaderas que te permiten elegir cuánto abrir la puerta:

  • «Sí, me noto distinta y todavía no sé cómo ponerle nombre».
  • «Prefiero no hablar de eso hoy, pero gracias por fijarte».
  • «¿Lo dices por algo en concreto? Me gustaría entenderlo».

Responder poco no es esconderte, y responder mucho no es obligatorio. Tú decides hasta dónde contar y con quién. Si quien lo dice no sabe que estás en tratamiento, también eres tú quien decide si se lo cuentas: no necesitas un motivo para guardártelo ni para compartirlo.

Lo que se nota en tu semana

Los cambios no siempre se ven en un gran gesto; a veces están en lo pequeño de una semana cualquiera: a qué has dicho que sí, a qué has dicho que no, a quién has visto y a quién has dejado de ver. Mirarlo así, sin ponerle nombre ni nota, puede darte un retrato más concreto que la frase «ya no soy yo».

Quizá algo de eso te duela, quizá algo te resulte ajeno y quizá otra parte no sepas todavía ponerla en ningún lado. Puedes dejar esa pregunta abierta durante unos días: ¿qué ha cambiado en mi semana desde que empecé el tratamiento? Las respuestas pueden variar de un día para otro, y no tienen que sumar ninguna conclusión.

Si el aislamiento pesa mucho, si llevas semanas evitando a casi todo el mundo y eso te inquieta, puedes comentarlo con un profesional de la psicología o de la salud mental. El coaching no es terapia.

Una pregunta para hacer a una persona cercana

A veces ayuda salir de tu propia cabeza y oír cómo te ve alguien que te conoce de hace tiempo. Elige a una sola persona, alguien con quien puedas escuchar la respuesta sin ponerte a defenderte, y hazle esta pregunta: «¿Qué has notado distinto en mí?».

Para abrir la conversación, puedes usar una primera frase como esta: «Llevo un tiempo sin reconocerme del todo y me gustaría saber qué has notado tú, lo que te gusta y lo que echas de menos. No te voy a discutir nada, solo quiero escucharte».

Puedes hacerlo en persona, por teléfono o por mensaje, según lo que te resulte más llevadero. Lo que oigas es la mirada de una persona en un momento concreto, no tu retrato completo. Puedes quedarte con una frase que te sirva y agradecer el resto. Si la respuesta te remueve, puedes decirlo y retomar la charla otro día.

Hablarlo con tu pareja

Si tienes pareja, quizá haya notado alguno de estos cambios antes que tú, o quizá vivas los tuyos sin atreverte a nombrarlos. Puedes elegir un momento sin prisa y alejado de una discusión, y abrir la conversación con una pregunta que también invita a tu pareja a contar lo suyo: «¿Tú notas algo distinto en ti desde que empezamos?». Si no tienes pareja, la misma pregunta puede hacerla una amistad cercana o alguien de tu familia, o quedarse como pregunta solo para ti.

No hace falta cerrar nada en una sola charla. Si los desencuentros se repiten y os desgastan, recuerda que el coaching no es terapia y que existen profesionales de la psicología y de la terapia de pareja. Para el enfado que a veces acompaña a estos cambios, puedes leer Rabia e infertilidad: qué hacer con el enfado.

Preguntas frecuentes

¿Significa que me estoy volviendo otra persona?

No hace falta sacar una conclusión tan grande. Notar cambios en tu paciencia, en tus ganas de ver gente o en tus rutinas es una observación sobre este momento, y puedes revisarla con calma, con alguien de confianza o en una consulta.

¿Cómo respondo si no quiero hablar de cómo estoy?

Puedes usar una frase verdadera y breve, como «hoy prefiero no hablar de eso, pero gracias por preguntar». Elegir cuándo y cuánto cuentas también forma parte de cuidarte.

¿Y si ahora prefiero quedarme en casa más que antes?

Puedes preguntarte qué te apetece y con quién, y no tienes por qué cumplir con un número de planes. Si llevas semanas evitando a casi todo el mundo y eso te inquieta, coméntalo con un profesional de salud mental.

¿Qué hago si siento que mi pareja ya no me reconoce?

Puedes preguntarle qué ha notado y contarle qué te gustaría que viera de ti. Si os cuesta hablarlo, un espacio aparte de vuestro entorno, o un profesional de la psicología o de la terapia de pareja, puede sumar. El coaching no es terapia.

Para ordenar todo esto en voz alta, María Teresa ofrece la consulta individual: una sesión online de 60 minutos, única, sin compromiso de continuar y sin guion cerrado, para ordenar lo que necesitas ordenar ahora mismo. Y como lectura de fondo, El impacto emocional de la infertilidad recoge una mirada más amplia. Si lo que más pesa es la añoranza, puedes leer Echar de menos tu vida de antes del tratamiento.

Consulta individual

Mirar lo que ha cambiado a tu ritmo

Un espacio aparte de tu entorno para poner en palabras cómo te reconoces ahora.