Saltar al contenido

Acompañar sin juzgar

La infertilidad también se vive cuando nadie te ve

A veces, detrás de un «estoy bien» hay cansancio, incertidumbre o ganas de no tener que explicar nada. Acompañar empieza por escuchar.

Por María Teresa Ramos Martínez ·

Una mujer consuela a su amiga, sentadas frente a frente en casa
—¿Cómo estás?—Bien.

Una palabra breve, automática. Pero quizá hoy haya mucho detrás: miedo, rabia, cansancio o simplemente la necesidad de seguir con el día sin hablar del tema. La infertilidad no siempre se cuenta a los demás y no siempre se nota desde fuera. Que alguien trabaje, quede con sus amistades o se ría no permite saber cómo está viviendo el proceso.

Hay cosas que pasan lejos de las consultas

La parte difícil puede aparecer en momentos cotidianos: un anuncio de embarazo, una pregunta familiar, una conversación que no sabes cómo esquivar o un plan que hoy no tienes fuerzas para mantener. También puede estar en el esfuerzo de parecer tranquila para no preocupar a los demás.

No todas las personas viven estas situaciones igual. Si te reconoces en alguna, no tienes que justificar por qué te afecta. Y si no te identificas con ellas, tu experiencia también es válida.

Puedes sentir cosas distintas a la vez

Puedes tener esperanza y estar agotada. Querer continuar y necesitar una pausa. Agradecer lo que sí tienes y sentir tristeza por lo que estás atravesando. Una emoción no cancela la otra, y un día difícil no determina lo que sentirás mañana.

Por eso, frases como «relájate», «sé positiva» o «cuando menos te lo esperes» pueden hacer que la otra persona sienta que debe esconder lo que le pasa. Aunque se digan con buena intención, no siempre ayudan.

Si quieres acompañar a alguien, pregunta antes de aconsejar

No hace falta encontrar una frase perfecta ni resolver la situación. A veces sirve más ofrecer presencia y dejar que la otra persona elija qué necesita. Puedes probar con algo concreto:

  • «¿Quieres que te escuche o prefieres hablar de otra cosa?»
  • «¿Te vendría bien que te escriba después de la cita?»
  • «No tienes que contarme nada que hoy no quieras compartir.»
  • «¿Quieres que pensemos juntas qué necesitas ahora?»

También importa respetar un «hoy no». No preguntes por detalles médicos si no te los han ofrecido y no compartas la historia de otra persona para animar. Cada proceso es distinto. Estar disponible sin presionar puede ser más útil que intentar encontrar una explicación o una promesa.

Y si eres tú quien lo está viviendo

No tienes que estar bien todo el tiempo para que los demás puedan quererte o acompañarte. Puedes decir «hoy no quiero hablar», pedir que no te hagan ciertas preguntas o buscar un rato para ti. Cuidarte no significa controlar cada emoción; también puede ser reconocer tus límites y pedir apoyo cuando lo necesitas.

Si el malestar se vuelve difícil de sostener, puedes hablar con un profesional de salud mental con experiencia en fertilidad. La guía de ESHRE sobre atención psicosocial recoge que las necesidades de apoyo pueden variar según el momento del proceso. Las preguntas sobre diagnóstico o tratamiento, en cambio, conviene consultarlas con tu equipo sanitario.

El acompañamiento emocional no sustituye la atención médica ni psicológica. Si quieres conocer la consulta individual de fertilidad, puedes leer aquí en qué consiste.

Un espacio para ti

También puedes pedir que te escuchen

Conoce la consulta individual y decide si te puede venir bien en este momento.