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Día del padre · fertilidad · entorno

Día del Padre y fertilidad: cuando todavía no llega

Los mensajes, los regalos y las comidas familiares pueden tocar a quien desea ser padre, a quien acompaña y a quien recuerda al suyo. Puedes decidir cómo vivir esta fecha.

Por María Teresa Ramos Martínez ·

Hay fechas que se anuncian en escaparates, en el trabajo y en los grupos de mensajes mucho antes de que lleguen. El Día del Padre es una de ellas. Si estás buscando ser padre, si acompañas a alguien que lo desea o si lo eres y estás viviendo una pérdida, la fecha puede traer cosas distintas. Aquí no se explican causas, pruebas ni tratamientos, ni se dice qué puede pasar más adelante: eso corresponde a tu equipo médico. Tampoco se trata de decirte cómo sentirte.

Sobre el Día de la Madre ya existe Día de la Madre e infertilidad: puedes vivirlo a tu manera. Este texto mira la otra fecha y reúne a quienes comparten la mesa ese día: quien desea ser padre, su pareja, las familias y los padres de cada uno.

Quién llega a esta fecha con algo pendiente

Puede ser una persona que desea ser padre desde hace tiempo y que siente que la fecha no le nombra todavía. Puede ser alguien que ya tiene hijos y vive en silencio una pérdida o un deseo de ampliar la familia. Puede ser quien acompaña a su pareja en cada cita y, entre tanta atención a otra persona, no encuentra dónde dejar lo suyo.

También puede ser una pareja donde ninguna de las personas se identifica con la palabra «padre». Nadie tiene por qué sentirse llamado por una celebración que no le representa, ni obligado a sentirse excluido de ella. Hay quien tacha el día del calendario y quien lo vive con ternura. Puedes sentir las dos cosas en la misma mañana.

Si tu pareja y tú lo vivís distinto, no hace falta que uno de los dos se adapte al otro. Podéis contaros qué os pide el día antes de que llegue, sin buscar que coincidáis.

En el trabajo, en el gimnasio o en el grupo de amistades, la fecha también puede colarse con una pregunta casual o con una actividad de manualidades. No tienes que anticiparte a todas las situaciones. Basta con saber qué respuesta corta tienes a mano y a qué persona puedes recurrir si una conversación te pilla desprevenido.

Cuando te felicitan «por adelantado»

A veces llega un mensaje con la mejor intención: «Feliz Día del Padre, ya verás que el año que viene…». Es una felicitación a futuro que puede doler porque da por hecho algo que nadie puede prometer. Recibirla no te obliga a agradecerla con entusiasmo ni a corregir a nadie.

Puedes responder con frases que sean verdad y no abran más conversación:

  • «Gracias por acordarte de mí.»
  • «Prefiero no hablar de eso hoy, pero te agradezco el cariño.»
  • «Es un día sensible para mí; si quieres, hablamos otro día.»
  • Si el mensaje viene de un grupo grande, puedes no contestar y, si te apetece, escribir a una sola persona más tarde.

Cuando la insistencia viene de la familia, quizá te sirva Cómo hablar de la infertilidad con familia y amistades.

Tu padre, el de tu pareja y todo lo que remueve

La fecha no solo mira hacia delante. También devuelve a la relación con el padre propio: uno presente, uno ausente, uno que ya no está o uno con el que cuesta hablar. Puede aparecer orgullo, deuda, nostalgia o una tristeza por no poder darle la noticia que esperaba.

Si los padres de tu pareja forman parte de tu vida, esa fecha también puede remover cosas con ellos: las preguntas, las expectativas o lo que se queda sin decir en la sobremesa. Puedes querer a esas personas y, a la vez, no querer atender sus expectativas ese día. Si hay una conversación pendiente con alguno de ellos, el día de una comida no tiene por qué ser el momento para tenerla. Y si la conversación pendiente es con tu propio padre, puedes leer Hablar con tu padre de la infertilidad: cuando no sabes cómo empezar.

Si tu padre ha fallecido, el día puede traer una pérdida que se mezcla con el deseo de ser padre.

Cómo pasar el día: planes, límites y mensajes

Antes de la fecha, puedes dedicar un rato a una sola pregunta abierta, contestada en la nota del móvil o en un audio que no enviarás a nadie: «¿Qué quiero que este día me dé y qué quiero que me ahorre?». No hace falta que la respuesta sea ordenada.

Después, puedes decidir cosas pequeñas:

  • A qué comida o encuentro vas, cuánto rato te quedas y cómo vuelves.
  • Qué mensaje envías a tu padre, o si prefieres llamarle otro día.
  • Si hablas antes con quien te acompaña para que sepa qué te vendría bien y qué prefieres evitar.
  • Si hay una persona de confianza a la que llamar después, sin tener que explicarlo todo.

Si en tu entorno hay celebraciones con hijos pequeños que te cuestan, Navidad y fiestas familiares con infertilidad: cómo cuidarte recoge ideas para otras fechas señaladas. Y si vivís la fecha de forma distinta por el diagnóstico de uno de vosotros, puede acompañarte Infertilidad masculina: cómo vivir el diagnóstico en pareja.

Y después del día, puedes dejar un rato sin plan. Quizá quieras contar cómo fue, quizá prefieras que nadie te pregunte. Tampoco hace falta sacar conclusiones sobre tu proceso a partir de una sola fecha: puede haber sido más llevadera de lo que esperabas o más dura.

Si el día pesa más de lo que esperabas

Puede que este día te traiga tristeza, vacío, rabia o ganas de aislarte un rato. Si lo que sientes es intenso o se mantiene en el tiempo, puedes hablarlo con un profesional de salud mental cualificado. El coaching no es terapia ni sustituye la atención médica o psicológica.

Si hay peligro inmediato, llama al 112 (en España) o a los servicios de emergencia de tu zona; en España, la línea 024 atiende a personas con pensamientos suicidas.

Preguntas frecuentes

¿Puedo no felicitar a mi padre si no me apetece ese día?

Puedes elegir otro momento para llamarle o escribirle. Si prefieres hacerlo el mismo día, también vale un mensaje breve. Lo importante es que la decisión sea tuya y no una carga añadida.

¿Qué le digo a mi pareja si el día me afecta y no sé explicarlo?

Puedes decir solo «hoy me cuesta» y pedir lo que te vendría bien: compañía, silencio o un plan distinto. No hace falta tener las palabras exactas ni una explicación completa.

¿Y si me felicitan y me incomoda, pero la otra persona lo hace con cariño?

Puedes agradecer la intención sin aceptar la etiqueta. Frases como «gracias por pensar en mí» reconocen el gesto sin obligarte a compartir lo que sientes.

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