Saltar al contenido

Navidad · Familia · Fertilidad

Navidad y fiestas familiares con infertilidad: cómo cuidarte

Las mesas largas, los niños y las preguntas de siempre pueden pesar más en estas fechas. Puedes preparar el día con calma y decidir cuánto das, cuánto callas y cuándo te vas.

Por María Teresa Ramos Martínez ·

Entre cenas, comidas y sobremesas, la Navidad reúne a mucha gente alrededor de una mesa. Si estás buscando un embarazo, en pleno tratamiento o atravesando una pérdida, esa mesa puede traer niños que juegan, brindis con deseos de futuro y la pregunta que ya te sabes de memoria. Puede que te apetezca ir, que no, o ambas cosas a la vez. Todas esas respuestas son posibles.

Este artículo no ofrece pautas médicas: nada sobre qué hacer con tu cuerpo, tu medicación ni tus citas, que corresponden a tu equipo médico o a tu clínica. Tampoco es terapia ni promete que estas fechas vayan a resultar más fáciles. Es una invitación a pensar el día con antelación, con frases y preguntas que puedes adaptar a tu manera.

Antes: decide qué parte es tuya

Unos días antes, puede ayudarte sentarte con papel y bolígrafo. No para tener un plan perfecto, sino para ver con más claridad qué quieres y qué no. Algunas preguntas para ti:

  • ¿A qué comidas o cenas me apetece ir de verdad y a cuáles voy por compromiso?
  • ¿Cuánto rato me gustaría quedarme? ¿A qué hora me iré, y cómo volveré a casa?
  • ¿Quién de los presentes sabe lo que estoy viviendo y quién no?
  • ¿Qué momentos me costarían más: la llegada, la mesa, la sobremesa, el reparto de regalos a los niños?
  • ¿Qué persona podría estar cerca de mí si necesito salir un momento?

Si tienes pareja, puede ser buen momento para ponerlo en común: quién contesta si surge una pregunta, qué señal usaréis para decir «vámonos» sin dar explicaciones. Si vas sola, puedes escribir a alguien de confianza y contarle cuándo te vas a ir, para tener un mensaje esperándote después.

Durante: frases para esquivar preguntas con amabilidad

«¿Y vosotros para cuándo?» puede llegar con cariño, aunque duela. No tienes que dar explicaciones ni diagnósticos ni detalles de tratamientos. Puedes tener a mano algunas frases cortas y elegir según quién pregunte:

  • «Es un tema que llevamos en privado. Si algún día queremos compartir algo, os lo contaremos.»
  • «Gracias por interesarte. Hoy prefiero disfrutar de la comida y hablar de otra cosa.»
  • «Ya sabes que lo cuento cuando me apetece. ¿Qué tal van tus planes para el año nuevo?»
  • Para un comentario insistente: «Prefiero no seguir con esto. Cuéntame mejor cómo te ha ido el año.»

Si prefieres que alguien te eche una mano, puedes pedir de antemano a una persona cercana que cambie de tema cuando oiga la pregunta. Para pensar en cómo contar más o menos a cada persona, puedes leer cómo hablar de infertilidad con familia y amistades.

Permitirte decir que no

No tienes que ir a todo. Puedes acudir solo a la cena, o solo a la comida; puedes llegar tarde, irte pronto o proponer ver a la familia otro día, en un plan más pequeño. Decir que no a una invitación no es romper con nadie: es cuidar lo que ahora no puedes sostener.

Si te cuesta, puedes ensayar una frase corta: «Este año prefiero algo más tranquilo. Os escribo en cuanto pueda.» No hace falta justificarlo más. Y si decides ir y a mitad de la comida notas que necesitas salir, también puedes cambiar de idea. Si en el grupo hay anuncios de embarazo o bebés recién nacidos, este artículo sobre anuncios y límites puede darte más ideas.

La silla vacía y los días en que todo pesa

En Navidad se nota quién está y quién falta. Si has vivido una pérdida, o si sientes que alguien que imaginabas en la mesa aún no ha llegado, la silla vacía puede ocupar más espacio que cualquier conversación. No hace falta hacer nada con eso. Algunas personas deciden nombrar a quien echan de menos con una vela o unas líneas escritas; otras prefieren que ese rato pase sin ceremonia. Puedes escribir qué te gustaría que existiera en ese día, sin enseñárselo a nadie.

Si el cansancio, la tristeza o la angustia se mantienen o te desbordan, habla con un profesional de salud mental o con tu médico. Si sientes que puedes hacerte daño o estás en peligro, llama al 112; en España también puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida. El acompañamiento de coaching no trata trastornos ni sustituye la atención psicológica o médica.

Una lista para llevar

Para llevar en el bolsillo, en tres tiempos:

  • Antes: escoge a qué vas y a qué no, fija la hora de salida, decide quién sabe qué y deja una frase preparada.
  • Durante: sal un momento si lo necesitas, bebe agua o toma el aire, y recuerda que puedes cambiar de plan.
  • Después: deja un rato sin planes, escribe qué te ayudó y qué cambiarías, y habla con alguien que te escuche sin querer arreglarte.

Si quien te acompaña quiere ayudarte y no sabe cómo, puede leer cómo apoyar a alguien con infertilidad. Y si el día te remueve, el artículo sobre el Día de la Madre aborda otra fecha señalada con ideas distintas.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que contar lo que estoy viviendo en las comidas familiares?

No. Puedes contarlo a quien quieras, cuando quieras, o no contarlo. Una frase como «prefiero no hablar de esto hoy» es suficiente y no requiere más explicación.

¿Pasa algo si no voy a una cena de Navidad?

Puedes declinar una invitación y proponer otro plan. Elegir no ir es una forma de cuidarte, y puedes revisar la decisión cada año según cómo te encuentres.

¿Cómo gestiono estar rodeada de niños pequeños?

Puedes buscar momentos de pausa, pedir a alguien que te acompañe o poner un límite de tiempo. Si te remueve, no tienes que ocultarlo: puedes salir un rato sin dar más explicaciones.

¿Qué hago si alguien insiste en preguntar?

Puedes repetir tu frase con calma, cambiar de tema o pedir ayuda a una persona de confianza. No tienes que seguir hablando de algo que no quieres tratar.

Si quieres preparar con calma estas fechas, ordenar qué necesitas y cómo pedirlo, puedes valorar una consulta individual con María Teresa, un espacio de acompañamiento emocional no clínico.

Un espacio para ti

Estas fechas pueden ser a tu ritmo

Si quieres pensar con otra persona cómo llegar a ellas, hay una conversación esperándote.