Quizá tu padre nunca ha preguntado nada. Puede que sospeche que algo pasa y espere a que seas tú quien hable, o que no sepa nada y a ti te cueste decidir si quieres que lo sepa. A veces el silencio llega de los dos lados a la vez, y cada parte se queda sin saber qué piensa la otra. Lo que sigue sirve también si piensas en un padrastro, un abuelo, un tío o quien haya hecho de figura paterna.
Este texto no te dice que tengas que contárselo, ni cuándo, ni cómo reaccionará, y no explica nada médico: eso corresponde a tu equipo médico. Tampoco es terapia ni sustituye la atención psicológica. Frente a la guía general sobre cómo hablar de la infertilidad con familia y amistades y a la que trata la presión familiar y cultural por ser madre, aquí miramos un caso más concreto: una relación con un padre en la que quizá las palabras sobre lo íntimo no sean el idioma de siempre.
Antes de contárselo: qué temes de esa conversación
Puede que lo que te frene no sea tanto su reacción como imaginarla. Miedo a incomodarlo, a verlo triste, a que se sienta impotente, a decepcionarlo, a que suelte un comentario torpe o a que se lo cuente a otras personas. A veces, además, llevas años cuidando de que tu padre no pase un mal rato, y contarle algo doloroso parece romper un acuerdo que nadie firmó.
No sabes con certeza cómo se sentiría; lo que tienes es una hipótesis, y puede estar acertada o no. Antes de decidir nada, puedes grabarte una nota de voz que nadie más va a oír, contestando en voz alta a esta pregunta: «¿Qué espero de mi padre si se lo cuento, y qué me daría igual?». Tu respuesta puede mostrarte si buscas consuelo, que te reconozca, que deje de ser un tema invisible o simplemente que no te pregunte nada.
Formas de contárselo, además de sentarte frente a él
No existe una única manera de hacerlo. Estas son algunas, por si alguna encaja con vuestra forma de relacionaros:
- Una sola frase, dicha o escrita. Por ejemplo: «Papá, estoy pasando por dificultades para lograr un embarazo. No tienes que decir nada ahora; quería que lo supieras por mí». Puedes cambiar «papá» y «embarazo» por las palabras que uses tú.
- Un mensaje. Puedes añadir: «No hace falta que me contestes hoy».
- A través de otra persona. Tu madre, una hermana o tu pareja pueden contárselo si prefieres no hacerlo tú. Puedes acordar con esa persona qué cuenta y qué se queda fuera.
- Mientras hacéis algo juntos. Puede ser cocinar o dar una vuelta, si a los dos os resulta natural hablar con la mirada puesta en otra cosa.
- Una llamada breve con aviso previo. «Quiero contarte una cosa; son dos minutos». Puedes decirle de antemano de qué quieres hablar y cuánto tiempo tienes.
Puedes elegir la que menos te cueste, no la que parezca más correcta. Y si prefieres contar solo una parte, también es una decisión completa.
Qué esperar de su respuesta sin interpretarla
Puede que responda con una pregunta práctica, un chiste, un cambio de tema, un abrazo, un silencio o nada ese día. Una respuesta breve no tiene por qué ser la definitiva. No puedes saber desde fuera qué hay detrás de una respuesta corta o de un silencio, salvo que él te lo cuente, y quizá ni él mismo lo tenga claro.
Si su respuesta te deja con un nudo, puedes preguntarle algo pequeño: «¿Cómo te ha llegado esto?». O puedes dejarlo ahí y retomarlo otro día, sin cerrar nada. Que no responda como esperabas no te obliga a decidir hoy qué significa.
Aceptar un apoyo en un formato distinto al que imaginabas
Quizá imaginabas una conversación larga y recibes un «lo que necesites» seguido de una oferta para llevarte en coche a una cita. Puede que te llame los domingos y hable de cualquier otra cosa, o que te traiga una caja de comida sin mencionar el motivo. Un gesto así puede llegarte como apoyo o quedarse corto para lo que necesitas, y las dos cosas pueden ser ciertas a la vez.
Aceptar una forma de apoyo no te obliga a renunciar a pedir otra. Puedes decir: «Me ayuda mucho lo que haces. Y además me gustaría que, de vez en cuando, me preguntaras cómo estoy». Si te cuesta ponerle palabras a lo que necesitas, tienes más ideas en la guía sobre cómo pedir a quien te quiere el apoyo que necesitas durante la búsqueda de embarazo.
Si no responde como querías
Puede que no responda como esperabas, ni ese día ni después. Puedes sentir tristeza, enfado, soledad o cansancio, y puedes llevar eso a otra persona: una amistad, tu pareja, un grupo de apoyo o un espacio aparte de tu entorno. Una conversación no mide el vínculo entero que tenéis, aunque ese día duela como si lo midiera.
Hay varias opciones: dejar pasar un tiempo, repetir tu petición con otras palabras, pedirle algo más pequeño o apoyarte mientras tanto en otras personas. Si después de pensarlo decides no contárselo, esa también es una decisión; en guardar en secreto tu tratamiento de fertilidad: lo que pesa callar encontrarás preguntas para mirarla con calma. Si te sirve, puedes escribir sin enviar, en una nota del móvil, tu respuesta a esto: «¿Qué me gustaría que mi padre supiera de mí, aunque todavía no sepa cómo decírselo?».
Entre no decir nada y decirlo todo hay muchas formas intermedias, y puedes quedarte en la que hoy te resulte más llevadera.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que contarle a mi padre lo que estoy viviendo?
No. Puedes contárselo, contárselo solo en parte, pedir que lo cuente otra persona o decidir esperar. Tampoco tienes que justificar el momento. Puedes cambiar de opinión más adelante, en cualquier dirección.
¿Y si mi padre se queda callado cuando se lo cuento?
Desde fuera no se puede saber qué hay detrás de un silencio. Puedes dejar espacio, decirle que no hace falta responder hoy y retomar la conversación otro día, o preguntarle cómo le ha llegado.
¿Puedo pedirle a mi madre que se lo cuente por mí?
Puedes, si es lo que prefieres. Antes, puedes acordar con ella qué se cuenta y qué no, y si quieres que te avise cuando lo haya hecho. También puedes contárselo tú más adelante, cuando te apetezca.
¿Y si mi padre ya dijo algo que me dolió?
Puedes decirle cómo te llegó ese comentario, o decidir no volver sobre ello. Un comentario puede doler sin que sepas qué había detrás, y hablarlo o dejarlo pasar siguen siendo opciones tuyas.
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