Quizá al entrar en un grupo de apoyo no habías previsto este momento: el día en que alguien que compartía contigo esperas, resultados y silencios escribe que está embarazada. Puedes alegrarte de verdad y, al mismo tiempo, sentir que alguien ha cruzado una puerta que tú sigues mirando desde fuera.
Este texto no te dice si quedarte o irte, no juzga a ninguna persona ni a ningún grupo, no habla de tratamientos ni de probabilidades y no sustituye a tu equipo médico ni a un profesional de salud mental. Aporta algo distinto de lo que ya tienes en el blog sobre cómo elegir un grupo de apoyo de fertilidad, sobre la envidia y el dolor ante embarazos ajenos o sobre las amistades que se alejan: se centra en el día concreto en que alguien de tu propio grupo da un paso que tú no.
Dos cosas verdaderas a la vez
Puedes alegrarte por ella y echar de menos lo que ya no va a ser igual. Una cosa no cancela la otra. Su embarazo puede ser para ti una buena noticia y también una pérdida: la de la compañera con quien compartías días de espera y la tranquilidad de no tener que explicar nada. Si era la persona que mejor te entendía, el vacío puede notarse más.
También puede aparecer la culpa, justo cuando tu reacción no coincide con la que imaginas que se espera de ti. Sentir dolor no resta valor a tu alegría, y sentir alegría no vuelve falso tu dolor. Un mismo día puede llevar las dos.
Y quizá lo que más pese no sea ella, sino la imagen del grupo después: menos gente en tu misma situación, la sensación de quedarte sola en un espacio que antes te sostenía y la pregunta de si todavía te toca estar ahí.
Felicitar sin forzarte
Felicitar no te obliga a sentir de golpe lo que escribes. Puedes tomarte unas horas, o un día, antes de contestar. Puedes hacerlo en privado en lugar de en el hilo del grupo, o en el momento que te venga mejor. Según la energía que tengas hoy, puedes quedarte con una de estas frases:
- La breve: «Me alegro por ti. Gracias por contármelo».
- La cálida, si te sale: «Sé lo mucho que lo has deseado y me alegra de verdad que haya llegado este momento».
- La sincera y corta, si hay confianza: «Me alegro por ti. Hoy me cuesta encontrar las palabras, y quería que lo supieras».
Ninguna es mejor que otra. Lo que importa es que puedas firmarla sin mentirte. Si hoy no te sale ninguna, tampoco pasa nada por esperar a que llegue la tuya.
Seguir, mirar desde lejos, pausar o dejarlo
No tienes por qué decidir a las pocas horas de la noticia. Entre quedarte igual y marcharte hay varias posibilidades:
- Seguir como hasta ahora, si el grupo continúa dándote algo.
- Participar menos: leer sin escribir, ir a algunos encuentros y a otros no.
- Hacer una pausa, con una frase verdadera como «Necesito un tiempo fuera del grupo; os leeré cuando pueda».
- Dejarlo, si sientes que ya no es tu sitio.
Ninguna opción es una prueba de lealtad ni de debilidad, y puedes tomar una provisional y cambiarla cuando quieras. Para pensarlo, puedes hacer una lista libre titulada «Lo que el grupo era para mí». Apunta sin orden todo lo que te daba: compañía, risas, un lugar donde nombrar lo que en otros sitios callas. Al releerla puedes preguntarte qué sigue estando ahí aunque alguien haya dado un paso que tú no y qué dependía de que todas estuvierais esperando. No hace falta que saques una conclusión hoy; la lista puede quedarse como está, o puedes añadirle cosas dentro de unos días, cuando la noticia haya dejado de ser tan reciente.
Hablarlo en el grupo
Si el grupo es un espacio donde se habla de cómo os sentís, tu mezcla de alegría y pérdida quizá tenga sitio ahí. Quizá no sepas cómo está viviendo cada persona del grupo la noticia, y puedes empezar por tu parte, sin señalar a nadie: «Me alegro por la noticia y a la vez noto que el grupo cambia para mí; me gustaría contároslo».
Si prefieres no hacerlo delante de todas, puedes hablar antes con quien coordina el grupo o con una persona en la que confíes. Con quien ha dado la noticia, puedes preguntar en lugar de suponer: «¿Cómo prefieres que sigamos en contacto?».
Cuidar la amistad y buscar otros apoyos
Si con esa persona había una amistad más allá del grupo, puedes decidir qué contacto te apetece mantener ahora y decírselo con tus palabras. Quizá os venga bien acordar de qué se habla y de qué no, o cada cuánto os escribís. Y si la cercanía cambia de forma, eso no tiene por qué borrar lo que compartisteis.
Tu apoyo no tiene que depender de un solo grupo ni de una sola persona. Puedes sostenerte en amistades de antes del tratamiento, en otro grupo, en tu pareja si la tienes o en un espacio aparte de tu entorno. Si quieres explorar la compañía de otra manera, tienes el artículo sobre cómo encontrar compañía cuando te sientes sola en el tratamiento.
Si la tristeza o la soledad te desbordan o te impiden atender tu día a día, habla con un profesional de salud mental.
Si hay peligro inmediato, llama al 112 (en España) o a los servicios de emergencia de tu zona; en España, la línea 024 atiende a personas con pensamientos suicidas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo alegrarme por ella y llorar a la vez?
Sí. Alegrarte por alguien y sentir tu propia pérdida son reacciones distintas, y puedes darte tiempo para cada una. No tienes que resolver hoy cuál pesa más ni explicarle a nadie por qué lloras.
¿Tengo que contestar enseguida al mensaje del grupo?
No tienes por qué. Puedes responder cuando encuentres palabras que te parezcan verdaderas, en privado o en el hilo. Una respuesta breve y sincera puede bastar, y lo que te haya costado escribirla es cosa tuya.
¿Puedo dejar el grupo y volver más adelante?
Puedes. Dejarlo o pausarlo es una decisión tuya, y volver después también. Si el grupo tiene normas de entrada y salida, puedes preguntar a quien lo coordina cómo funcionan antes de decidir.
¿Qué hago si a nadie más parece afectarle?
Lo que se ve de cada persona quizá no refleje todo lo que lleva dentro. Puedes plantearlo en el grupo, hablar con una persona concreta o buscar apoyo en otro lugar.
Que un grupo cambie puede doler aunque te alegres por la noticia. Para ordenar lo que sientes con alguien, María Teresa ofrece la consulta individual: una sesión online de 60 minutos, única, sin compromiso de continuar y sin guion cerrado, para ordenar lo que necesitas ordenar ahora mismo. Para la otra cara de esta situación, puedes leer Culpa por conseguirlo cuando otras personas siguen esperando.