Si has escrito «coach de fertilidad» en un buscador, quizá hayas encontrado de todo: métodos con nombre propio, frases bonitas, promesas más o menos veladas. Es fácil que la duda sea sencilla: qué es exactamente esto y si tiene algo que ver con lo que tú necesitas.
Una advertencia de transparencia antes de seguir: este blog lo firma una coach de fertilidad, que además ofrece una consulta individual. Por eso interesa que quede claro lo que el coaching no es. Aquí no se explican causas, pruebas ni tratamientos, no se valora ningún caso concreto y no se dice qué debería hacer cada cual con su proceso. Todo lo clínico corresponde a tu equipo médico.
Qué es, dicho sin adornos
El coaching de fertilidad es un acompañamiento no clínico: una conversación estructurada, con una persona formada para escuchar y hacer preguntas, centrada en cómo estás ahora y en lo que quieres decidir. Se trabaja con lo que traes tú, con tus palabras y a tu ritmo.
No es un tratamiento. No diagnostica ni trata trastornos. No es psicoterapia, aunque a veces se parezca por fuera, porque también se habla y se escucha. No promete un embarazo ni promete cómo te vas a sentir dentro de un mes. Y no sustituye a tu clínica, a tu ginecólogo o ginecóloga ni a un profesional de salud mental. Puede convivir con todo eso, pero no ocupa su lugar.
Qué se trabaja en una sesión: tres áreas
Una forma de imaginarlo es como una cómoda con tres áreas. No hace falta abrirlos todos en cada sesión; cada día puede pesar más una de ellas.
El primer cajón es el de lo que sientes y no sabes cómo ordenar. Algunas preguntas que pueden trabajarse ahí:
- ¿Qué es lo que más pesa hoy, y qué de eso es cansancio, qué miedo y qué otra cosa que aún no tiene nombre?
- ¿Qué emoción estás intentando tapar porque no te parece «presentable»?
- ¿Qué necesitas que cambie esta semana, aunque sea pequeño, para sentirte algo más sostenida?
El segundo cajón es el de las decisiones, grandes o pequeñas. Por ejemplo:
- Si tienes que decidir algo, ¿qué parte es información que te falta y debes pedir a tu equipo médico, y qué parte es una pregunta que solo puedes contestar tú?
- ¿Qué valores tuyos están en juego en esta decisión, y cuáles son del miedo, de la prisa ajena o de un calendario que no elegiste?
- ¿Qué harías distinto si supieras que puedes tomarte unos días para decidir?
El tercer cajón es el de las conversaciones pendientes: con tu pareja, con tu familia, con tu trabajo o con tu clínica. Aquí se puede pensar qué quieres decir, qué no quieres explicar y cómo pedir algo concreto.
- ¿Qué quieres que la otra persona entienda al terminar la conversación?
- ¿Qué frase te cuesta decir en voz alta y qué versión de esa frase sí podrías decir?
- ¿Qué llevarías anotado a la consulta médica para no quedarte con dudas al salir?
Observa que ninguna de estas preguntas busca que «pienses en positivo» ni que llegues a una conclusión concreta. Buscan que lo que ya está dentro de ti quede más claro y más tuyo.
Para quién puede tener sentido
Puede tener sentido si tienes una duda o una decisión concreta que ordenar y no sabes con quién hablarla. También si te apetece probar un acompañamiento antes de comprometerte con algo más largo.
Cuándo conviene antes un profesional de salud mental
Si lo que sientes te impide dormir, comer, trabajar o disfrutar de casi nada durante un tiempo, si un duelo te desborda o si ya recibes atención psicológica o psiquiátrica, coméntalo con ese profesional antes de añadir otro espacio. Tampoco le corresponde a un coach decidir nada sobre medicación. Si quieres comparar ambas figuras con calma, tienes el artículo Psicólogo o coach de fertilidad: cómo elegir el apoyo que necesitas.
Si tienes pensamientos de hacerte daño, pide ayuda ya a un profesional de salud mental. Si hay peligro inmediato, llama al 112 (en España) o a los servicios de emergencia de tu zona; en España, la línea 024 atiende a personas con pensamientos suicidas.
Cómo elegir a quien te acompañe
Estas preguntas valen para cualquier coach, también para quien firma este blog. Puedes hacerlas por escrito o en una primera llamada:
- Formación: ¿qué estudios o certificación tiene, quién los emite y cómo puedo comprobarlo? Un nombre bonito no es una acreditación.
- Límites: ¿qué trabaja y qué no? ¿Qué haría si viera que necesito a un profesional de salud mental o a mi equipo médico?
- Transparencia: ¿qué incluye exactamente, cómo es la primera sesión, qué compromiso supone y, si no lo ves publicado, pregunta el coste por escrito antes de reservar?
- Promesas: ¿promete resultados sobre el embarazo o sobre cómo me voy a sentir? Si la respuesta es sí, conviene desconfiar.
- Presión: ¿puedo decir que no, o que quiero pensarlo, sin que cambie el trato?
En el caso de María Teresa, la página Sobre mí menciona la certificación que declara, para que puedas valorarla tú.
Qué esperar de una primera sesión
Depende de quién te acompañe, así que lo más fiable es preguntarlo antes. Sobre la consulta individual de María Teresa, la página del servicio describe una sesión de 60 minutos, online, única y sin compromiso de continuar. No hay un guion cerrado: cuentas qué te trae hasta ahí y, a partir de eso, vemos juntas qué necesitas. La propia página dice que sales con algo concreto, no solo con haberlo hablado.
No necesitas llegar con la pregunta perfectamente formulada. Puede servirte anotar antes una decisión pendiente, una conversación que te da miedo o simplemente la frase «no sé por dónde empezar».
Preguntas frecuentes
¿El coaching de fertilidad ayuda a quedarme embarazada?
No, y ningún coach debería prometerlo. No es un tratamiento ni se ocupa de lo médico. Puede acompañarte en lo emocional y en las decisiones de tu proceso. Lo médico se consulta con tu equipo.
¿Puedo hacer coaching si ya voy a psicología?
Puede ser compatible, siempre que cada espacio tenga un objetivo claro. Conviene comentarlo con tu psicólogo o psicóloga y no dejar de lado lo que trabajáis allí.
¿Tengo que contar toda mi historia médica?
No. Cuentas lo que quieras y lo que te sirva para el tema que traes. Las dudas sobre diagnósticos, pruebas o tratamientos corresponden a tu equipo médico, no a un coach.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
Eso lo deciden las dos partes y no hay una respuesta general. Pregunta antes de empezar qué formatos hay, qué compromiso supone cada uno y si puedes empezar por una sola sesión.
Si quieres seguir leyendo, puedes empezar por cómo saber si necesito apoyo emocional en fertilidad, por el impacto emocional de la infertilidad o por cómo cuidar los nervios en la primera consulta de fertilidad. Y si algo de lo anterior encaja con lo que tienes entre manos, la consulta individual está pensada para una duda o una decisión concreta.