Quizá viste un positivo, empezaste a hacer cuentas sin querer y, poco después, todo se detuvo. Quizá casi nadie lo supo. Y ahora te encuentras con una tristeza que no sabes dónde poner, junto a la duda de si te está permitido sentirla. Este artículo existe para decirte que sí, que puedes.
Este artículo no explica qué ocurrió en tu cuerpo, por qué ocurrió ni qué significa para tu futuro: eso solo puede responderlo tu equipo médico, que conoce tu caso. Tampoco es terapia ni sustituye la atención psicológica o médica. Aquí hablamos solo de lo emocional, de lo que a veces cuesta decir en voz alta.
«No llegué a…»: cuando el dolor busca una excusa para callarse
Pueden aparecer frases internas como «no llegué a estar embarazada de verdad», «no llegué a verlo», «otras lo pasan peor». Suenan a humildad, pero muchas veces son una forma de pedirte que no molestes con tu tristeza. Puedes sustituir la comparación por una pregunta más amable: «¿qué había puesto yo en este positivo?».
El dolor no se mide por lo que otras personas ven ni por el tiempo que duró. Se relaciona con lo que esperabas, con lo que ya habías imaginado y con lo mucho que te costó llegar hasta ahí. Para saber qué ocurrió clínicamente, pregunta a tu equipo médico; para saber cuánto duele, solo cuentas tú.
La espera previa y la ilusión también cuentan
Antes del positivo hubo días, quizá meses o años, de intentos, de esperas y de ganas. Una ilusión breve no es una ilusión pequeña. Es posible que lo que duela no sea solo lo perdido, sino también la sensación de que la alegría duró demasiado poco como para poder contarla.
Si te sirve, escribe a mano sin corregirte durante diez minutos con estas frases: «Cuando vi el positivo, lo primero que pensé fue…», «lo que ya había imaginado era…», «lo que más echo de menos es…». No es un ejercicio para sentirte de una manera concreta, sino para darle un lugar a lo que ya existía dentro de ti. Si te desborda, puedes parar.
Cómo nombrarlo y a quién contárselo
No hay un nombre obligatorio. Hay quien usa el término médico que le dieron, quien dice «pérdida» y quien prefiere no etiquetar. Puedes llamarlo como te resulte más fiel y cambiarlo cuando quieras. Si necesitas entender el término que te dieron, pídele a tu clínica o a tu ginecólogo o ginecóloga que te lo explique con calma.
Sobre a quién contárselo, quizá te ayuden estas preguntas: ¿quién sabía ya del embarazo?, ¿con quién puedo ser yo misma sin explicar demasiado?, ¿qué necesito de esa persona: escucha, compañía o que no pregunte? Algunas frases que puedes usar:
- «He tenido una pérdida y estoy triste. No necesito consejos, necesito que me escuches.»
- «Prefiero no hablar de esto con más gente por ahora. Te lo cuento a ti porque confío en ti.»
- «Si te lo cuento, me ayuda que no me digas que era pronto.»
Si quieres más ideas para estas conversaciones, puedes leer sobre cómo hablar de infertilidad con familia y amistades. Y si sientes que tu pérdida pasa desapercibida, quizá te reconozcas en lo que cuenta el artículo sobre la infertilidad invisible.
Volver al trabajo y a la rutina
Volver a la normalidad cuando por dentro nada lo es puede ser lo más difícil. Puedes decidir cuánto explicar en el trabajo: nada, una frase neutra («he tenido un problema de salud y prefiero no hablar de ello») o la verdad completa a una persona concreta. Conviene que consultes tus condiciones laborales y cualquier baja o permiso con tu médico o médica y con tu empresa. Más ideas en infertilidad y trabajo.
También puedes preguntarte cómo quieres que sea la primera semana: ¿con menos reuniones?, ¿con un rato de calma al mediodía?, ¿con alguien que sepa lo ocurrido y pueda cubrirte? Si lo que sientes se parece a lo descrito en el duelo tras una beta negativa, algunas de esas ideas pueden servirte aquí también.
Cuándo pedir apoyo
No hace falta esperar a estar «lo bastante mal». Puedes buscar compañía cuando lo necesites. Conviene hablar con un profesional de salud mental si la tristeza o la ansiedad son muy intensas, se prolongan, te impiden comer, dormir o atender tu día a día, o si aparecen pensamientos de hacerte daño. Si hay peligro inmediato, llama a los servicios de emergencia de tu zona (112 en España). El coaching no trata trastornos ni sustituye la atención psicológica o médica.
La guía de ESHRE sobre atención psicosocial está dirigida al personal de fertilidad y trata las necesidades psicosociales de las personas a lo largo del tratamiento.
Preguntas frecuentes
¿Tengo derecho a hacer duelo por una pérdida tan temprana?
Sí. No existe una duración mínima ni una condición para que tu tristeza sea válida. Lo que sientes depende de lo que significaba para ti, no de lo que otras personas puedan ver o entender.
¿Qué hago si mi pareja lo vive de forma distinta?
Es habitual que cada persona lo viva a su ritmo. Podéis preguntaros qué necesita cada uno ahora y acordar un momento para hablar, sin exigir que sintáis lo mismo ni al mismo tiempo.
¿Cuándo puedo volver a intentarlo?
Eso es una cuestión médica y personal que no puede responder este artículo. Plantéaselo a tu equipo médico y date permiso para decidir también cuándo te sientes preparada emocionalmente.
Si estás en la espera de un nuevo resultado, puedes leer sobre la betaespera, y si necesitas un espacio específico para lo vivido, la página de duelo gestacional recoge más ideas. Si quieres explorar con calma cómo atravesar esto, conoce la consulta individual.