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Duelo · pareja · pérdida gestacional

Hacer un duelo distinto al de tu pareja tras una pérdida

Tras una pérdida, tu pareja y tú podéis llorar, callar, hablar o ocuparos de maneras muy distintas, y esa diferencia puede doler casi como la pérdida. Aquí, ideas para conversar sin igualar vuestros duelos.

Por María Teresa Ramos Martínez ·

Una persona llora a todas horas y la otra se levanta temprano, ordena papeles y propone salir a comer. Una necesita contarlo una y otra vez; la otra, que nadie lo nombre. Tras un aborto, un embarazo que no siguió adelante o un resultado que duele, vivir el mismo hecho no garantiza vivirlo igual, y esa diferencia puede leerse como falta de amor.

Otros textos de este blog se ocupan de la beta negativa, de la pérdida muy temprana o de la duda de volver a intentarlo. Aquí el foco está en lo que ocurre entre vosotros cuando los duelos no coinciden. No dice qué sería esperable sentir ni cuánto debería durar, no interpreta lo que hace tu pareja, no entra en lo médico, que corresponde a vuestro equipo, y no sustituye una terapia de pareja: el coaching no lo es.

Tampoco repite lo que ya cuentan Mi pareja no habla de lo que siente durante el tratamiento: qué puedes hacer y Necesitar un espacio propio además de tu pareja: por qué puede hacer falta. Allí el tema es el silencio durante el proceso y el apoyo fuera de la relación. Aquí, cómo conversar cuando la pérdida ya ocurrió y cada persona la atraviesa con otros gestos, ritmos y rituales.

Hablar, callar, ocuparse, llorar

Hay quien habla, quien calla, quien se ocupa de lo práctico y quien llora. Una misma persona puede pasar de una manera a otra en una semana, y ninguna tiene por qué ser más auténtica que otra.

Tampoco coinciden los tiempos: alguien puede estar en lo más hondo cuando la otra persona ya quiere moverse, o al revés. Y cada persona pudo relacionarse de otro modo con aquel embarazo: quien lo llevaba, quien lo esperaba, quien ya lo imaginaba con nombre y quien aún no se atrevía a imaginarlo. Si unas lágrimas, o su ausencia, se toman como medida, quizá se esté midiendo algo que no se deja medir: cuánto importaba lo perdido.

Cuando la forma de vivirlo parece falta de amor

Si las lágrimas ajenas se convierten en un termómetro, puede ocurrir lo siguiente: si tu pareja no llora, quizá pienses que le importaba menos; si lloras tú, quizá pienses que te dejas llevar mientras la otra persona aguanta. Pero atribuir un motivo a lo que hace el otro es rellenar un hueco con una suposición.

Lo que sí está a tu alcance es decir qué necesitas y preguntar qué necesita tu pareja. Peticiones posibles:

  • «Hoy necesito hablar de esto un rato; si ahora no puedes, dime cuándo sí.»
  • «Hoy prefiero no hablar. Solo quédate cerca.»
  • «Necesito que me preguntes cómo estoy, aunque algún día te diga que no quiero contestar.»
  • «Me ayuda que hagamos algo que no tenga que ver con esto.»

Cada petición puede recibir un sí, un no o un «ahora no». Esa respuesta puede referirse a ese momento concreto y no a todo lo que sois.

La pregunta «¿por qué tú no…?»

Puede escaparse de madrugada: «¿por qué tú no lloras?», «¿por qué tú ya estás bien?», «¿por qué tú no quieres hablar?». Una frase así tiene forma de pregunta y a veces suena a reproche. Puedes probar a decir primero lo tuyo, «necesito saber cómo lo llevas», y dejar la pregunta para después, formulada desde lo que quieres saber y no desde lo que ya concluiste.

Si la pregunta te la hacen a ti, puedes contestar con lo que sí tienes: «No sé explicarlo bien; lo vivo así, y me importa lo que hemos perdido.» No tienes que demostrar el dolor para que exista, ni tu pareja tampoco.

Una pregunta por mensaje

Cuando hablar cara a cara pesa demasiado, una sola pregunta puede viajar por escrito: un mensaje de texto que tu pareja pueda leer y contestar cuando se sienta en condiciones, sin tener delante a nadie esperando. Por ejemplo: «No quiero que lo vivamos igual, solo quiero saber cómo lo estás viviendo tú. ¿Qué te acompaña más estos días y qué te pesa más?»

Puedes limitarte a recibir la respuesta, sin corregirla ni compararla con la tuya. Si es corta, es una respuesta. Si es «ahora no», puedes preguntar «¿y cuándo?» y respetar esa fecha. No hace falta llegar a ninguna conclusión, y la misma pregunta puede hacerte tu pareja a ti.

Rituales distintos, tiempos distintos, un mismo vínculo

Una persona quizá encienda una vela, escriba un nombre o plante algo, y a la otra le resulte ajeno o prefiera no hacer nada. Los rituales no necesitan compartirse para tener sentido: cada quien puede tener el suyo, podéis acordar que se respeten y, si ambas personas lo deseáis, elegir un gesto sencillo que sea de los dos.

Con el tiempo para hablar de intentarlo de nuevo pasa algo parecido: una persona puede querer abordarlo pronto y la otra no soportar ni oírlo. Este texto no marca ningún plazo, y lo médico lo responde vuestro equipo. En lo emocional, puedes decir con antelación cuándo sientes que podrías hablar de ello y preguntar lo mismo a tu pareja, sin que esa fecha obligue a decidir nada. Si queréis más ideas sobre ese momento, hay un texto sobre volver a intentarlo tras un aborto espontáneo.

Cuidar el vínculo no exige igualar los duelos. Puede bastar con encontraros en algo pequeño: una comida, un gesto, una frase al llegar a casa como «estoy aquí, aunque lo sienta distinto». Y cada quien puede buscar, además, otros apoyos para su propio duelo.

Si el dolor te desborda o te cuesta atender lo cotidiano, conviene hablarlo con un profesional de salud mental, solo o con tu pareja. El coaching acompaña, pero no sustituye la atención psicológica ni médica.

Si hay peligro inmediato, llama al 112 (en España) o a los servicios de emergencia de tu zona; en España, la línea 024 atiende a personas con pensamientos suicidas.

Preguntas frecuentes

¿Que mi pareja no llore significa que le importaba menos?

No tiene por qué. Las lágrimas son una de las formas de expresar el dolor, y puede importar mucho lo perdido sin que aparezcan. Puedes preguntarle cómo lo vive en lugar de deducirlo, y contarle qué necesitas tú.

¿Puedo pedir que hablemos de la pérdida si mi pareja prefiere callar?

Puedes pedirlo como una invitación, con un momento y una pregunta concreta, y aceptar que la respuesta sea «ahora no». Preguntar «¿y cuándo?» deja la puerta abierta sin convertir la conversación en una exigencia.

¿Qué hago si cada quien vive el ritual a su manera?

Puedes acordar que cada persona tenga el suyo y que el otro lo respete, sin exigir participación. Si ambas personas queréis compartir un gesto, escoged uno sencillo que os sirva a las dos.

¿Está bien buscar apoyo fuera de la pareja?

Puede estarlo. Hablar con una amistad, un familiar o un profesional puede darte un lugar propio para lo tuyo, mientras tu pareja busca el suyo si lo necesita. Cada quien decide con quién y cuánto comparte.

Para seguir leyendo, puedes pasar por Beta negativa: cómo atravesar el momento o por Embarazo bioquímico: el duelo de una pérdida muy temprana. Y para ordenar lo tuyo, la consulta individual es un servicio de María Teresa: una sesión online de 60 minutos, única, sin compromiso de continuar y sin guion cerrado, para ordenar lo que necesitas ordenar ahora mismo. El coaching no es terapia de pareja.

Consulta individual

Tu duelo también tiene su espacio

Una sesión online para ordenar lo tuyo, aparte de la conversación con tu pareja.