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FIV fallida · Decisiones · Emociones

Después de una FIV fallida: cómo decidir cuándo volver a intentarlo

Tras un intento que no salió como esperabas, la pregunta de cuándo seguir llega pronto. Puedes separar lo que corresponde a tu equipo médico de lo que necesitas tú, y darte tiempo para ambas cosas.

Por María Teresa Ramos Martínez ·

Después de una FIV fallida, o de dos o de tres, es habitual que alguien pregunte qué vais a hacer ahora, y que tú misma te lo preguntes antes de haber asimilado el resultado. Este artículo no dice cuánto tiempo conviene esperar, ni qué cambiar en el tratamiento, ni si seguir tiene sentido en tu caso: eso lo valora tu equipo médico, que conoce tu historia.

Lo que sí encontrarás aquí es una manera de ordenar la parte que no es clínica: cómo estás, qué puedes sostener, con quién quieres hablarlo y qué preguntar en la clínica. Si lo que te pesa sobre todo es el desgaste de varios ciclos, hay otro texto sobre el cansancio acumulado tras varios intentos.

Dos preguntas que se mezclan y conviene separar

«¿Cuándo puede mi cuerpo?» es una pregunta médica y la responde tu clínica. «¿Cuándo estoy yo?» es otra, y solo tú puedes explorarla. Con frecuencia se confunden: si el calendario clínico permite un nuevo intento, puede parecer que tú también deberías estar lista. No tiene por qué ser así, y tampoco al revés.

Para esa segunda pregunta puede ayudarte mirar varias dimensiones por separado:

  • Emocional: ¿cuánta energía te queda para otra espera? ¿Qué imagen te aparece cuando piensas en empezar de nuevo?
  • Económica: ¿qué puedes asumir sin que el dinero se convierta en una presión añadida sobre cada resultado?
  • De pareja: ¿habéis hablado de cómo está cada uno, o solo de los pasos siguientes?
  • De trabajo y vida diaria: ¿qué permisos, horarios y apoyos necesitaríais, y cuáles tenéis?

Un ejercicio de escritura para ordenar lo que sientes

Reserva veinte minutos, sin prisa y sin que nadie lo lea. Completa estas frases con lo primero que aparezca, y deja las respuestas que no lleguen:

  • «Si pudiera elegir sin pensar en nadie, ahora mismo querría…»
  • «Lo que más me asusta de volver a intentarlo es…»
  • «Lo que más me asusta de no hacerlo ahora es…»
  • «Para sentirme acompañada necesitaría…»

No se trata de llegar a una conclusión, sino de ver qué hay. Puedes repetirlo dentro de unos días y comprobar qué ha cambiado y qué no. Si las respuestas se contradicen, es una información válida: una parte de ti puede querer seguir y otra necesitar descanso.

Pedir una consulta de revisión y prepararla

Puedes pedir una cita para hablar con calma del ciclo anterior. Puedes pedirla a tu clínica y llevarla escrita para no depender de la memoria en un momento cargado de emoción. Algunas preguntas que quizá quieras plantear:

  • ¿Qué información tenéis sobre cómo fue mi ciclo y qué puede decirme con certeza y qué no?
  • ¿Qué opciones veis en mi caso, y qué implica cada una en cuanto a tiempos, costes y carga para mí?
  • ¿Hay un plazo que dependa de lo médico, o puedo tomarme el tiempo que necesite?
  • ¿Con quién puedo hablar si surgen dudas después de la cita?

Si algo no lo entiendes, puedes pedir que lo repitan o que te lo den por escrito. También puedes decir en voz alta que hoy necesitas ir más despacio.

Permitirte una pausa sin culpa, y elegir con quién hablarlo

Hacer una pausa no es abandonar ni demostrar menos deseo. Tampoco seguir es una prueba de fortaleza. Si aparece culpa, quizá sirva preguntarte de quién es la voz que dice «deberías». Si tu duda es más amplia y roza dejar el tratamiento, tienes una guía específica para escuchar lo que necesitas antes de decidir.

Elegir con quién hablarlo también es una decisión. Puede que no quieras opiniones, solo compañía. Algunas frases que quizá te sirvan:

  • «Ahora no necesito consejos, necesito que me escuches un rato.»
  • «Todavía no hemos decidido nada. Te cuento cuando lo sepa.»
  • «Prefiero no hablar de fechas por ahora, pero me hace bien que me preguntes cómo estoy.»

Si decidís en pareja y cada uno lleva un ritmo distinto, os puede ayudar escuchar primero a cada persona sin buscar acuerdo. Para ese caso concreto existe un texto sobre cuando la pareja no quiere seguir.

Cuando el cansancio ya es mucho

Tras varios intentos, el agotamiento puede notarse en el sueño, en el ánimo, en el trabajo o en las ganas de ver gente. No hace falta que sea «lo bastante grave» para pedir ayuda. Si sientes tristeza o ansiedad intensas que no remiten, si te cuesta mucho funcionar en el día a día o si aparecen pensamientos de hacerte daño, habla con un profesional de salud mental o con tu médico o médica de cabecera. Si hay peligro inmediato, llama al 112 o a los servicios de emergencia de tu zona.

La guía psicosocial de ESHRE, dirigida al personal de fertilidad, trata las necesidades psicosociales de las personas a lo largo del tratamiento. El coaching de fertilidad es un acompañamiento no clínico: no trata trastornos ni sustituye la atención psicológica o médica.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto hay que esperar después de una FIV fallida?

Este artículo no puede indicarlo, porque depende de tu situación médica. Pregunta a tu equipo qué tiempos recomienda y cuáles son flexibles. El tiempo emocional que necesites es otra cosa y también cuenta.

¿Es normal no querer volver a intentarlo todavía?

Puedes sentir cansancio, miedo o simplemente necesidad de descanso, y eso no dice nada sobre cuánto deseas ser madre o padre. Darte un tiempo antes de decidir es una opción legítima.

¿Qué hago si he tenido dos o tres FIV fallidas y estoy agotada?

Puedes pedir una consulta de revisión, contar a tu entorno qué necesitas y buscar apoyo profesional si el malestar es intenso. Si seguir y cuándo, lo valora tu equipo médico, no este texto.

¿Con quién puedo hablar de esta decisión?

Con tu clínica para lo médico y con personas de confianza para lo emocional. También existen profesionales de salud mental con experiencia en fertilidad y espacios de acompañamiento no clínico.

Si quieres un espacio propio para ordenar lo que sientes antes de la cita con tu clínica, puedes conocer el acompañamiento 1:1. Y si estás en pleno descanso entre intentos, quizá te sirva cuidar tu bienestar emocional entre ciclos. Si el resultado es reciente, empieza por cómo atravesar una beta negativa.

Acompañamiento emocional

Decidir con calma, a tu ritmo

Un espacio individual para ordenar lo que necesitas, sin prisa y sin presión.