Quizá tú quieres seguir con el tratamiento de fertilidad y tu pareja necesita parar. O quizá los papeles son al revés. Puede que la conversación se haya convertido en reproches, silencios o miedo a perder el proyecto que teníais en común. No hay una respuesta sencilla que sirva para todas las parejas.
Que una persona quiera parar no demuestra por sí solo que quiera menos a la otra. Tampoco significa que quien desea continuar esté ignorando a su pareja. Puede que cada uno esté tratando de proteger algo distinto: la salud, la relación, la economía, el deseo de ser madre o padre, o la necesidad de recuperar un poco de aire.
Primero, averiguad qué significa «parar»
La palabra puede esconder decisiones diferentes. Para una persona, parar puede significar no iniciar el siguiente paso ahora. Para otra, quizá signifique abandonar el tratamiento o no volver a intentarlo. También puede querer decir que ya no puede sostener el ritmo actual, aunque todavía no sepa qué querría después.
En vez de completar la frase por la otra persona, probad a preguntar: «Cuando dices que necesitas parar, ¿qué te gustaría que ocurriera ahora?». Escuchar la respuesta no obliga a aceptarla. Sirve para saber de qué decisión estáis hablando de verdad.
Hablad de la necesidad que hay debajo de cada postura
Puede ayudar que cada uno hable en primera persona y durante unos minutos sin interrupciones. No hace falta defender un plan ni convencer. Podéis completar frases como estas:
- «Lo que más me pesa de seguir ahora es…»
- «Lo que temo que ocurra si paramos es…»
- «Para poder pensar con algo más de calma, necesitaría…»
- «Algo que quiero que entiendas de lo que estoy viviendo es…»
Después, quien escucha puede comprobar si lo ha entendido: «¿Lo que me estás diciendo es…?». No es un debate y no hace falta ofrecer soluciones en ese momento. Si la conversación se calienta, podéis acordar una pausa y fijar cuándo volveréis a hablar, en vez de dejar el tema abierto indefinidamente.
No tenéis que decidir el futuro entero en una sola conversación
Quizá hoy solo podáis nombrar lo que os pasa. Más adelante podríais identificar qué información médica os falta, qué límites tiene cada uno o qué preguntas queréis llevar a la clínica. Si os ayuda, anotadlas por separado antes de reuniros de nuevo.
Las dudas sobre riesgos, tiempos, opciones y consecuencias de iniciar, cambiar o detener un tratamiento corresponden al equipo médico que conoce vuestra situación. Podéis pedir una cita para hablar de esas preguntas y explicar también que no estáis de acuerdo sobre el siguiente paso. La información clínica puede ayudaros a decidir, pero no está obligada a resolver por vosotros una diferencia personal.
En una decisión compartida también importan el consentimiento y los límites de cada persona. No utilicéis el miedo, la culpa o la presión para obtener un sí. Si no encontráis una salida común, pedir apoyo psicológico especializado en fertilidad o terapia de pareja puede daros un espacio para hablar; no obliga a continuar el tratamiento ni promete que acabéis queriendo lo mismo.
Si hoy no podéis avanzar juntos
Puede que necesitéis acordar una pausa para conversar con más calma, o reconocer que ahora mismo no tenéis una decisión compartida. Eso puede doler y no significa que debáis fingir que está resuelto. Intentad concretar qué podéis acordar por ahora: cuándo retomar el tema, quién pedirá información a la clínica o qué conversación necesitáis evitar delante de otras personas.
La guía de atención psicosocial de ESHRE se dirige a los profesionales de fertilidad y se ocupa de las necesidades psicosociales de las personas durante el tratamiento. Si el conflicto os desborda, preguntar a vuestro centro por un profesional con experiencia en fertilidad puede ser un primer paso.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si mi pareja no quiere seguir con el tratamiento?
Empieza por aclarar qué quiere decir «no seguir» y qué necesita cada uno antes de debatir el siguiente paso. Las preguntas clínicas podéis llevarlas a vuestro equipo médico. No tienes que decidir hoy cómo será todo vuestro futuro.
¿Es normal que una pareja no esté de acuerdo?
Las personas pueden vivir la infertilidad y el tratamiento de manera diferente. Que exista una diferencia no permite concluir cuánto le importa a cada uno la relación o el proyecto familiar. Si hablar se vuelve muy difícil, buscad apoyo especializado.
¿Puedo convencer a mi pareja para que continúe?
Puedes explicar qué deseas y escuchar qué le preocupa, pero una decisión sobre el cuerpo y el tratamiento no debería obtenerse mediante presión o culpa. Pedid al equipo médico que responda las dudas clínicas y deja espacio para una conversación honesta.
Si necesitas ordenar lo que sientes antes de volver a hablar con tu pareja, puedes conocer la consulta individual de acompañamiento emocional. Es un espacio para ti; no sustituye la atención médica, la psicoterapia ni un servicio de terapia de pareja.
Si la conversación incluye un diagnóstico de factor masculino, quizá te sirva leer cómo hablar de infertilidad masculina en pareja. Si lo que pesa es tu propio cansancio, también puedes explorar qué puede significar una pausa para ti.